El uso de fuerzas militares para tareas de seguridad pública se ha convertido en un enfoque común para combatir el crimen y la inseguridad. Los promotores de estas políticas de "mano dura" las consideran necesarias para controlar el crimen, mientras que los detractores afirman que podrían violentar los derechos humanos. En Cali, Colombia, los investigadores llevaron a cabo una evaluación aleatoria de un programa de policía militar llamado “Plan Fortaleza” para medir rigurosamente los impactos de la policía militar en las tasas de criminalidad y los derechos humanos. Descubrieron que el programa Plan Fortaleza de patrullas militares intensivas y recurrentes en los puntos conflictivos del crimen redujo significativamente la prevalencia objetiva del crimen, pero solo en los días y horas en que los soldados estaban físicamente presentes en las calles. El programa no redujo los reportes de los ciudadanos sobre victimización por delitos ni mejoró las percepciones subjetivas de seguridad, excepto entre los propietarios de negocios.

Robert BlairMichael Weintraub, Kyle HollowaySofia JaramilloCarlos Santiago Guzmán Gutiérrez
Publication type: 
Brief
Date: 
August 09, 2021
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